miércoles, 25 de agosto de 2010

Los finales.


A los seres humanos, no nos gustan los cambios.
Intentamos por todos los medios arreglar las situaciones rotas antes de tener que cambiarlas, nos acostumbramos a lo cotidiano.
Esto ha sido y es una respuesta para la supervivencia, pues amoldarnos a las situaciones por duras que sean han asegurado nuestra especie en este mundo que no deja de cambiar, sin embargo, ahora puede convertirse en una trampa, pues muchos se han destruido aferrándose a lo que estaba muriendo hasta que ya era demasiado tarde.
Yo he tenido una ruina económica, pasé de estar muy acomodada a ser perseguida por cobradores con todo el daño emocional que puede producir tal situación.

Ha sido un camino duro, muy duro, pero también es cierto que ha hecho abrir mi mente mucho más que los libros leídos hasta el momento. No hay nada comparable a la experiencia.

Cuando te ves sumergido en una situación dolorosa, ruinosa y terminal puede ser que empieces a llorar.
Cuando lloras el dolor se remueve, te agota te consume, pero también se libera y un buen día te das cuenta que ya no te apetece llorar, que ya no tienes la necesidad. Simplemente las lágrimas se acaban.

En esa situación, donde las lágrimas ya están totalmente gastadas puede surgir intacto tu sentido del humor. Conocemos todos a mucha gente que es capaz de narrar en clave cómica la más terrible de las experiencias. En mi familia conocemos multitud de anécdotas divertidas que han pasado en los entierros de mis antepasados, seguimos notando su pérdida, pero ahora recordamos a los que no están con alegría y buen humor.

Seguro que este sentido del humor negro está en todas las familias, puede ser que en algunas no esté bien comentarlo, pero estoy segura de que algunas sonrisas si se escapan cuando se recuerdan esas situaciones tan divertidas.

Hoy hablaba con un viejo y amado amigo mío. Le contaba mis vicisitudes pasadas con la ruina económica y no podía dejar de reír.
Mi amigo quiere tomarse un café conmigo mañana por que está preocupado por mi salud mental.

¿Quien es más loco? ¿El que se ríe de sus experiencias amargas o el que se ha dejado sepultar por ellas?

Si mi destino es la FELICIDAD, por que a ella voy decidida, ¿No es mejor practicarla cuanto antes y en cualquier circunstancia?

En el tarot de Osho está la carta del loco, va brincando feliz y tranquilo por sendas peligrosas hasta un acantilado totalmente despreocupado contemplando una flor.
Es la confianza plena personificada. Sus experiencias no le han sepultado, todo lo contrario, le han hecho más libre.
Yo quiero ser ese loco si no lo soy ya, no quiero que nada de lo que ocurra me aparte de mi meta, y si lo contrario es la cordura, nos estábamos equivocando al admirarla.

No creo que los errores sean malos, no creo que las equivocaciones ni la enfermedad, ni la soledad emocional o la ruina económica sean asuntos que haya de evitar por medio de la ley de la atracción del eft o del ho'oponopono de forma frenética.
Realmente creo, que lo que hay que cambiar de forma urgente es el juicio que hacemos de estos desastres, pues es sobretodo el juicio lo que los hace condenables.

Estas técnicas espirituales actuales, donde los milagros siempre están dirigidos a evitar el dolor de cualquier tipo, no nos hablan de la auténtica sabiduría, del oro escondido en todo dolor: La superación.

La superación siempre conlleva crecimiento. Cuando superas algo terrible ya no vuelves a ser el mismo de antes del problema. Es probable que seas mejor, más listo, más amable, más tranquilo, pero algo de ti murió junto al dolor, y eso no volverá a ti nunca, lo has perdido para siempre, te has liberado de él y ahora puedes seguir mucho más ligero.

¿Pero que ocurre si no se supera el dolor?
Imaginemos que el dolor es una mina oscura donde hemos caido y no encontramos salida.
Cuando acabamos de caer y en los días siguientes la desesperación es terrible y creemos sinceramente que no hay salida alguna.
Podemos quejarnos y maldecir nuestra suerte sentados donde caímos o podemos buscar una salida adentrándonos en la mina mientras recogemos las pepitas de oro que vayamos encontrando. Eso queda en el libre albedrío. Solo tú decidirás que hacer con tu experiencia.

Hoy quiero dar las gracias a todos los dolores sufridos, por que gracias a ellos, ahora soy mucho más feliz que antes de sufrirlos. Pude sacar oro de todos ellos, por lo tanto, aunque a ojos del resto soy mucho más pobre, ahora, realmente soy mucho más rica.

Quiero agradecer a todos los que vengan a esta, nuestra casa a visitarnos, por que se, que aunque ahora no estén vendrán, y ellos me harán mucho más rica todavía.

                  Muchas gracias a todo y a todos. Gracias Mana.
                                         Vao Matua

No hay comentarios:

Publicar un comentario