viernes, 15 de octubre de 2010

NO DUALIDAD

Mi antigua filosofía, viene de una tierra lejana y exótica como es la polinesia, pero en algún momento del camino me salí de la tierra y me encontré en medio del mar.
Estando en el mar remé casi suspendida sin saber donde me llevarían las olas que me empujaban y mira por donde me han devuelto a tierras ya conocidas, La Hindia.

Hoy estoy inicíandome de nuevo en otra mística, siempre empezando, siempre siendo el estudiante raso, el nuevo, el que menos sabe, pero no me importa.

Mi hoy debe tener ya dos meses de edad, pues ese es el tiempo que llevo fuera de la polinesea  e indagando en en el Advaita y sigo igual que al principio.

Tengo que confesaros que no he podido prescindir de mi viejo mantra. Me siento tan protejida sumergida en él, es tan benéfico y me hace tan feliz, que es correcto seguir con él.

¿Que filosofía espiritual debo seguir? La que me proporcione felicidad.
¿Donde queda aquí la búsqueda de la verdad? La verdad será la que yo elija, de eso no me tengo que preocupar, solo tengo que elegir aquella que más felicidad me produzca.
¿Que caminos puedo elegir? El camino del conocimiento, el camino de la devoción o ambos.

En estos momentos de mi vida ya no me preocupa el nombre de la filosofía ni del maestro, en estos momentos de mi vida lo que realmente ocurre es que echo de menos mi Bhakti.

El Bhakti es la devoción, el amor, el éxtasis espiritual que tanto gozo trae para el que lo tenga.
El Bhakti existe en todas las religiones y filosofías, es una forma de creer y de vivir que no se ata a nada ni a nadie. Es el gozo de la vida, la explosión de felicidad. Y yo quiero volver a tenerlo.

Me ocurrió que adquirí tanto conocimiento de la filosofía por la que andaba que se me acabaron los textos a los que acudir cuando tenía dudas. Me faltaban respuestas a muchas preguntas, y lo que es peor todavía, me dolían muchas cosas de esa filosofía que yo sabía que no eran ciertas y sin darme cuenta perdí mi Bhakti.

Podría elegir el camino del conocimiento y eso hago, ahora solo estudio, pero siempre esperando que resurga mi bakhti para hacer de la teoría la práctica de la felicidad inimaginable.

Para muchos filósofos y para muchas neo-filosofías, el Bhakti es el camino inferior, el de la casta baja, el de los locos o incultos, el de los ciegos, las ovejas seguidoras, los creyentes fanáticos pero yo sigo echándolo mucho de menos.
En verdad creo que si lo rebajan tanto es por que no han probado sus dulces frutos, no han podido andar a dos centímetros del suelo, flotando de éxtasis, no han tenido la necesidad de cantar con júbilo la felicidad que te inunda y por lo tanto no saben lo que se pierden.

Si no hay más misión que la de ser felices, yo elijo conscientemente el camino del Bhakti por que ese ha sido siempre el que más felicidad me ha reportado.

Da igual si adoras a Alá, al Cosmos, a la fuente creadora, a Jehova, a Cristo o a una estatuilla de barro del África negra. Yo he cambiado varias veces de creencias, pero de la mano de mi Bhakti todo era más fácil, pues lo conocido se convertía en experiencia y no solo en teorías, y esa experiencia es de las más deliciosas de este mundo.

Para muchos seguidores de la NO-DUALIDAD, el Bhakti es en exceso dual por lo que prefieren no experimentarlo, ni practicarlo por si acaso, todo por ser fieles servidores de la no-dualidad, pero este mundo es dual, tu mente, tu cuerpo es dual en esta ilusión que estamos viviendo y creernos que tenemos una visión solo No-dual completa es engañarnos profundamente.
Mientras estemos aqui, no es posible en todo momento ser No-dualista, y si tengo la oportunidad de elegir mi dualidad consciente, os aseguro que prefiero el Bakhti a cualquier otra forma por que ese camino es el que más felicidad me ha dado, pues aunque cuando hay devoción eso implica que hay adorado y adorador y por lo tanto es dual, se puede llegar a adorar el 1 sin 2 como hace mi maestro contemplativo y no por eso sentirse menos no dualista que sin la devoción.

Muchas gracias.

Vao Matua